ETERNA JORNADA Outsourcing. Regular o eliminar

  Por: Alfonso Díaz Rey* En días pasados se dio la noticia de que en el actual período de sesiones del senado de la república se impulsará «… una...

 

Por: Alfonso Díaz Rey*

En días pasados se dio la noticia de que en el actual período de sesiones del senado de la república se impulsará «… una nueva reforma laboral centrada en regular la subcontratación, mejor conocida como outsourcing, que vulnera derechos básicos de los trabajadores y se ha convertido en una práctica de los patrones para la evasión fiscal.» (La Jornada, 8 de septiembre, p. 4).

Es bien sabido que esta práctica la utilizan empresarios y patrones para «ahorrarse» costos en salarios, prestaciones y seguridad social, lo que va directamente a engrosar sus ganancias y, por otra parte, a mantener en niveles de precariedad el trabajo y los salarios.

La larga crisis que vive el sistema capitalista, que se extiende a áreas más allá de lo meramente económico y se ha convertido en estructural, se refleja en la caída de la tasa de ganancia del capital, razón por la que todas las medidas que el sistema implementa van dirigidas a su recuperación a niveles atractivos para los capitalistas; y dado que la aplicación de los adelantos científicos y tecnológicos representan fuertes inversiones que modifican la relación entre las ganancias y el capital invertido, haciéndola cada vez menor, una manera[1] con la que intentan revertir esa tendencia es la disminución del capital, pero solamente pueden modificar la parte empleada en la fuerza de trabajo (salarios, prestaciones, seguridad social), por lo que los únicos afectados son los trabajadores.

La imposición de medidas lesivas contra los trabajadores no es una práctica reciente. Requiere de un movimiento obrero débil y desorganizado, y de un férreo control político ideológico por parte de gobierno, partidos políticos, patrones y empresarios, con respaldo, por si fuera necesario, de los aparatos represivos del Estado, factores que en nuestro país han estado presentes, cuando menos, desde la segunda mitad de la década de los 40 del pasado siglo.

La contención de los salarios, mediante «pactos» entre gobierno, empresarios y líderes de los trabajadores, que funcionó muchos años con denominaciones diferentes en cada sexenio, dejó de satisfacer los requerimientos del capital y surgió el outsourcing, mecanismo con el que, además de los raquíticos salarios, el trabajador queda en total indefensión frente a los patrones.

Otro factor que desempeña un rol importante en este tipo de políticas contrarias a los trabajadores es la corrupción generalizada, que abarca los sectores público y privado, los sindicatos, legisladores, jueces, etc., que opera en favor del estrato social que detenta el poder, al que pertenecen los grandes empresarios y patrones.

Con el advenimiento de las políticas neoliberales esta práctica de «contratación» se extendió a tal grado que se hizo necesario «legalizarla», cosa que sucedió durante el último año de la gestión presidencial de Felipe Calderón, 2012, lo que permitió a los empresarios y patrones incrementar sus ganancias a costa de la precarización del trabajo y los salarios.  

Pretender «regular» la práctica del outsourcing sería adornar, con ciertos límites, esta moderna forma de esclavitud. Y como el que hace la ley, hace la trampa, quedarían siempre resquicios «legales» para burlarla, invariablemente, en favor de los poderosos.

La permanencia de esta práctica limitaría el desarrollo futuro de los ahora niños y jóvenes, significaría legitimar la más brutal explotación y condenar a la miseria y a la muerte temprana a todo ser humano que para vivir requiera vender su fuerza de trabajo, sea esta manual o intelectual; razón por la que debe desaparecer.

Por ello es de vital importancia que los trabajadores se liberen del control político ideológico que el sistema ejerce sobre ellos, recuperen el control de sus organizaciones gremiales y hagan valer su autonomía, como condición indispensable para la mejora de sus condiciones de vida y trabajo.

     

[1] Otras formas, características de la etapa neoliberal, son: el despojo de bienes nacionales y riquezas naturales mediante privatizaciones, la devastación de la naturaleza y la especulación.

* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

 

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EDITORIALES
3 Comentarios de esta entrada.
  • A. Hauser.
    6 noviembre 2019 at 5:21 AM
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    EL LIC. FELIPE CALDERON SE SIENTE MOLESTO POR LAS ACUSACIONES CONTRA SU HIJO , PERO RECORDEMOS QUE CUANDO FUE PRESIDENTE SE DIO GUSTO PERSIGUIENDO NIÑOS PARA MATARLOS , ESTO LO HIZO DURANTE SEIS AÑOS JUNTO CON LOS PETROLEROS, TERMOELECTRICOS Y PARTIDOS POLITICOS EN SALAMANCA, MEXICO.

  • Oliverio GN MEXICO
    9 noviembre 2019 at 11:31 AM
    Deja una Respuesta

    LOS PERIODICOS EL SOL DE SALAMANCA , EL CORREO Y A.M. En sus encuestas de opinión política son las PEORES DEL MUNDO.

  • Oliver GN
    10 noviembre 2019 at 11:23 AM
    Deja una Respuesta

    JUSTINO ARRIAGA DICE QUE NO SE DEBE POLITIZAR LA MATAZON HUMANA EN SALAMANCA. Todos comprendemos a Justinito ya que siempre se ha sabido que es uno de los jefes del bajo mundo político y social.

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