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Democracia, no violencia y paz – (Parte 2) Por: Alberto De la Torre Gleason Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. La Carta de...

Democracia, no violencia y paz – (Parte 2)

Por: Alberto De la Torre Gleason

Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida.

La Carta de la Tierra

En la parte 1 [1] sobre este tema iniciado la semana pasada, se trató el principio N° 13 de La Carta de la Tierra en esta ocasión presentamos el principio N° 14 del eje estratégico IV. DEMOCRACIA, NO VIOLENCIA Y PAZ [2] que dice:

Principio N° 14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.

a. Brindar a todos, especialmente a los niños y los jóvenes, oportunidades educativas que les capaciten para contribuir activamente al desarrollo sostenible.

b. Promover la contribución de las artes y de las humanidades, al igual que de las ciencias, para la educación sobre la sostenibilidad.

c. Intensificar el papel de los medios masivos de comunicación en la toma de conciencia sobre los retos ecológicos y sociales.

d. Reconocer la importancia de la educación moral y espiritual para una vida sostenible.

La Carta Encíclica Laudato Si Sobre el cuidado de la casa común del Papa Francisco, contiene un apartado titulado Educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente [3],en donde se explica de forma sencilla, el reto educativo que demanda nuestro tiempo y que es congruente con el Principio N° 14 de La Carta de la Tierra, a continuación una selección de ese apartado:

La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece. En los países que deberían producir los mayores cambios de hábitos de consumo, los jóvenes tienen una nueva sensibilidad ecológica y un espíritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos. Por eso estamos ante un desafío educativo.

La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la información científica y en la concientización y prevención de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una crítica de los «mitos» de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo. Por otra parte, hay educadores capaces de replantear los itinerarios pedagógicos de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión.

Sin embargo, esta educación, llamada a crear una «ciudadanía ecológica», a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo. Para que la norma jurídica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformación personal.

Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. Una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida.

A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia.

La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza. De otro modo, seguirá avanzando el paradigma consumista que se transmite por los medios de comunicación y a través de los eficaces engranajes del mercado.

Salamanca, Gto., 18 de abril del 2021.

[1] Consulta en Línea: http://salmantino.mx/2021-biosfera-democracia-no-violencia-y-paz-parte-1/?fbclid=IwAR2PzcLDnE2aFze8cHxO3QHjPadEvNGJEDFO6BGXb3YOh9QOiLEYeXl_Gr4

[2] Consulta en Línea: https://cartadelatierra.org/lea-la-carta-de-la-tierra/

[3] Consulta en Línea: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

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