El río Lerma es crucial en México por ser el afluente interior más largo, aproximadamente 750 km, abasteciendo de agua potable y energía eléctrica a millones, además de regar grandes zonas agrícolas en cinco estados del país.
Desafortunadamente, este cuerpo de agua sigue en el abandono y contaminación, pese a diversas promesas de rescate por parte del gobierno municipal de Salamanca.
A lo largo de su bordo se puede percibir un olor penetrante de aguas residuales y el humo de los incendios de pastizales que persisten como recordatorio de la crisis que vive desde hace décadas, pero también la falta de cultura ambiental de un gran sector de los salmantinos que continúan arrojando desperdicios al bordo y directamente al río.
En febrero de 2026, vecinos denunciaron que el Rastro Municipal continuaba descargando aguas sin tratamiento bacteriológico, contradiciendo los programas de limpieza anunciados por las mismas autoridades municipales. Este tipo de acciones genera un desaliento en todos aquellos ecologistas que, de manera independiente y sin recibir ni un solo peso, han levantado escombros, muebles y basura buscando ayudar a su limpieza.
Apenas unos meses antes, a finales de 2025, se habían extraído algunas toneladas de basura y llantas del cauce, sin embargo, hoy ha regresado a las deplorables condiciones en las que se encontraba, de acuerdo con salmantinos. Lo que se requiere para cerrar este círculo vicioso es aplicar multas a todo aquel que perjudique el medio ambiente.

































