Vecinos de la colonia Ampliación San Francisco de Asís denunciaron una situación que, aseguran, se repite cada martes, jueves y sábado durante el servicio de recolección de basura: vísceras de animal, sangre y restos orgánicos quedan regados sobre la vía pública, principalmente en la calle Yuca.
De acuerdo con habitantes de la zona, el camión recolector presuntamente transporta residuos de pollo en condiciones inadecuadas, lo que provoca que durante su paso queden esparcidos restos sobre el pavimento. La escena, describen, es insoportable: manchas de sangre, olores penetrantes y desechos que permanecen expuestos frente a sus viviendas.
Los colonos señalan que esta situación no solo afecta la imagen de la colonia, sino que representa un serio foco de insalubridad, pues los residuos orgánicos al aire libre pueden atraer fauna nociva, generar contaminación y poner en riesgo la salud de las familias.
La alarma fue tal que, en un inicio, incluso se realizaron rondines de la Guardia Nacional, debido a que algunos vecinos pensaron que los rastros de sangre podrían estar relacionados con hechos violentos. Sin embargo, posteriormente se confirmó que no se trataba de un crimen, sino de residuos animales mal manejados durante la recolección de basura.
A pesar de ello, el problema continúa y, según los denunciantes, se ha vuelto parte de la rutina en la colonia. Cada semana, aseguran, deben lidiar con los malos olores, la suciedad y la preocupación de que esta situación derive en un problema mayor de salud pública.
Los habitantes afirmaron que ya han acudido en repetidas ocasiones ante la Dirección de Limpia para reportar lo ocurrido; sin embargo, aseguran que hasta el momento no han recibido una respuesta efectiva ni una solución definitiva.
Por ello, hicieron un llamado urgente a las autoridades municipales y ambientales para que intervengan, supervisen el manejo de estos residuos y tomen las medidas necesarias para evitar que continúen siendo derramados en la vía pública.
Los vecinos piden que se atienda el problema de inmediato, pues aseguran estar hartos de vivir entre olores, sangre y vísceras tiradas en la calle. Reiteraron que no se trata solo de una molestia visual o de imagen urbana, sino de una situación sanitaria que requiere acciones concretas antes de que afecte directamente la salud de las familias.

































